8 de octubre de 2011

Un chupito de veneno

Hay ocasiones en las uno no se da ni cuenta pero no deja de pensar en lo mismo, sea lo que sea que te carcome la cabeza, te sorprendes siempre dándole vueltas al mismo pensamiento. Lo peor de todo es que si tu preocupación se debe a otras personas de tu círculo próximo y son malos sentimientos, dudas, falsas aparencias, o el temor a que pase algo malo, sin quererlo y sin apreciarlo cada vez que piensas en ello lo único que consigues es alimentar el mal rollo y ponerte aún peor. Comienzas a darle vueltas y no hay forma de parar porque no te das cuenta de que, aunque no tuvieras razón, seguirías bebiéndote toda la bilis que tu mismo has ido haciendo crecer y te envenenas a ti mismo con esos pensamientos.
Es un circulo vicioso que se arranca tan facilmente que es imposible de parar si no pones de tu propia voluntad para no seguir envenenándote. Por el contrario, si no parases en algun momento, todas esas malas vibraciones se desbordarían en ese estado cada vez más venenoso. Es en ese instante cuando uno tiene que pararse a reflexionar y recapacitar, además de intentar alejar de sí todo pensamiento que se pueda convertir en veneno, porque si no tenemos el antídoto lo más seguro es que todo se vuelva en contra nuestro, y lo cierto es que cada vez que nos revolquemos con esos pensamientos solo haremos mucho más grande la porción que nos daña.
Dicen que si tomáramos una pequeña cantidad de veneno cada día, en un tiempo seríamos inmunes a mayores dosis, así que será mejor tomarla a chupitos.
Chin .. ... chin.
A veces es mejor no abrir la caja de los truenos, porque si no la sabes cerrar luego seguro que alguno te alcanza de lleno.

1 que nadaron por aqui:

Wanda◦○ dijo...

Es dificil no seguir envenenándose cuando el problema sigue existiendo.