7 de noviembre de 2011

Sueños Lúcidos, again.

Han pasado varios años desde el post que dediqué al tema de los sueños lúcidos, y lo cierto es que desde entonces sigo sin encontrar el libro de Olga. Tampoco lo he ido persiguiendo, tan solo he rebuscado cuando he tenido la oportunidad, como algún día festivo que medio aburrida aterrizas en la biblioteca del pueblo y nadie sabe quien es Olga Kharitidi, que la misma cara se les queda en las librerías del centro cuando he preguntado alguna vez por ella. En internet sigue sin haber actualizaciones, y ya hace tiempo que me desinteresé bastante de este tema, porque además de seguir creyendo que el libro lo encontraré cuando realmente lo necesite, tampoco he tenido muy claro para que quería yo tener sueños lúcidos.
Pienso que por una parte sería fantástico poder manejar y dirigir tus sueños, pero por otro lado parece que esto solo pudiera servir para tener una onírica aventura con el guaperas famoso de turno, o aprovechar y volar libremente sin nada mas que la fuerza que te eleva por encima de la cuidad. Tampoco suena tan mal, pero no quiero soñar por control teledirigido como una vía de escape, no lo necesito. Ni necesito ensayar discursos previos a una cita importantísima, ni quitarme el miedo a hablar en público mediante este sistema. Para qué me sería útil tener esta habilidad, es lo que llevaba tiempo preguntándome. Hasta hace unos días. Ultimamente me cuesta mucho recordar los sueños, no sé a que se debe pero desde hace varios meses podría decirse que no recuerdo nada al despertar, hasta hace unos días. Supongo que aunque no podamos dirigir nuestros sueños, a veces y sin quererlo, influenciados por la consciencia y nuestras inquietudes en la vigilia, el sueño se puede moldear por si solo y llegar a transformarse en hechos que aún no han pasado, y tener así la oportunidad de probar que sucede antes de que ocurran en la realidad.
Comprobar si te equivocas antes de meter la pata, y corregir a tiempo con tan solo despertarte. La sensación que tendrás de vuelta al mundo real te da a veces muchas de las respuestas que andabas buscando.

2 que nadaron por aqui:

Lovely dijo...

Pues pra mí lo bueno es que los sueños sean lo menos lúcidos posible, mira tú- Para lucideces ya tenemos bastante cuando estamos despiertos, a veces una buena forma de desconectar y perderse dentro de uno mismo es soñar sin control y a pierna suelta.

El libro de Olga Kharitidi está descatalogadisisisisissimo. Que no hay mucha gente interesada en el tema, vaya. O al menos ninguna editorial se anima a reeditarlo. Ya sabes cómo anda el tema. Eso sí, si te llamas Pérez Reverte por ejemplo, ya puedes escribir truños como zepelines, que te lo publicarán todo.

A soñar se ha dicho!!

Wanda◦○ dijo...

jajajajajaja Debe de ser eso hija, que si no te llamas Reverte no te hacen caso !!
No deja de ser curioso que el primer libro si que lo encontré, vamos literalmente cayó en mis manos por sorpresa, y este esté tardando tantos años.Supongo que si está descatalogado en todo el mundo lo tendré que dar por perdido, claro. Me interesaba más la historia que cuente que no aprender ningun método, yo tambien prefiero seguir soñando por libre, es más emocionante donde va a parar !! Pero vamos, tener algun sueño lúcido a tu voluntad puede ser interesante, sobre todo y como comentaba en el post, para poder comprobar antes si te estuvieras equivocando ... Esa conversación que te gustaría tener pero no sabes como reaccionaría el otro, y tampoco sabes si te invadiría esa sensación de más vale haberte callado la boca cuando ya has hablado.
O llevar a cabo algo que te gustaría hacer pero no te decides y resulta que luego te arrepentirías toda tu vida de haberlo hecho.
Para ejemplos como estos, entre varios, podría llegar a ser de utilidad manejar el sueño.
O no, vete a saber jajajajaja